Cómo hacer un presupuesto mensual con la regla 50/30/20
6 min de lectura · Actualizado el 1 de agosto de 2026
La regla 50/30/20 es la forma más rápida de pasar de «no sé dónde se me va el dinero» a tener un plan que cabe en una servilleta. Te explicamos cómo calcularla con tus números reales y cómo revisarla cada mes.
Qué significa 50/30/20
Del dinero que te entra limpio cada mes, destinas un 50% a necesidades (alquiler o hipoteca, suministros, transporte, comida básica, seguros), un 30% a estilo de vida (ocio, restaurantes, suscripciones, caprichos) y un 20% a ahorro y deuda extra.
No es una ley: es un punto de partida. Si vives en una ciudad cara, tus necesidades pueden comerse un 60%. Lo importante es conocer tu reparto real antes de intentar cambiarlo.
Paso 1: calcula tu ingreso neto real
Suma todo lo que entra en tu cuenta durante un mes normal: nómina, facturas de autónomo cobradas, ingresos extra recurrentes. Usa el neto, no el bruto.
Si tus ingresos son variables, haz la media de los últimos seis meses y usa el mes más bajo como suelo de seguridad.
Paso 2: clasifica tres meses de gasto
Coge los tres últimos meses de movimientos y etiqueta cada gasto como necesidad, estilo de vida o ahorro. Aquí es donde aparecen las sorpresas: suscripciones olvidadas, comisiones y compras pequeñas que suman más que el alquiler del trastero.
En Finanzas 360 puedes importar el extracto del banco en CSV y dejar que la categorización automática haga el 90% del trabajo; tú solo revisas lo que quede sin clasificar.
Paso 3: fija límites y revísalos
Convierte cada porcentaje en un importe concreto y crea un presupuesto por categoría. Un límite que no puedes ver mientras gastas no sirve de nada: necesitas un aviso cuando llegues al 80%.
Revisa el reparto una vez al mes, no cada día. Los ajustes pequeños y constantes ganan a los planes perfectos que abandonas en dos semanas.
Errores habituales
Meter el ahorro al final: si sobra, no ahorras. Programa la transferencia el mismo día que cobras.
Olvidar los gastos anuales: seguros, IBI, renovaciones. Divídelos entre doce y trátalos como un gasto mensual más.
Contar el dinero de la hucha de emergencias como ahorro para objetivos. Son dos bolsillos distintos.